Nuestro gran amigo : H. P. Lovecraft, nos dejo esta maravilla hace mucho tiempo, ojala que les guste!
Desde
esa esquina se puede ver la torre. Si el testigo abandona por un segundo el
ruido de la vida porteña, descubrirá tras las paredes circulares un aquelarre.
El eco del mismo lugar que la humanidad resguarda en la penumbra bajo
diferentes disfraces. La esencia de los cimientos de construcciones tan
antiguas como las pirámides y Stonehenge. Allí suceden acontecimientos
-incluso próximos a lo cotidiano- que atraen a hados y demonios.
Fue
lupanar y fumadero de opio. Acaso alguno de sus visitantes haya dejado
el alma allí preso del puñal de un malevo. Pero fue cuando llegó aquella
artista pálida, María Krim, que su esencia brotó al fin. Recuerdo que
apenas salía para hacer visitas a la universidad. Fue en su biblioteca donde
hojeó las páginas del prohibido Necronomicòn. Mortal fue su
curiosidad por la que recitó aquel hechizo. Quizá creyó que las paredes sin
ángulos la protegerían de los sabuesos. Pero esas criaturas son hábiles,
impetuosas, insaciables. Los vecinos oyeron el grito del día en que murió.
Ahora forma parte de la superstición barrial. Pero yo sigo oyendo su
sufrimiento y el jadeo de los Perros de Tindalos que olfatean, hurgan y
rastrean en la torre.
P.D. Piensen en la frase subrayada, que significara.
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